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Opinión

Mobirise

Los guatemaltecos no somos los únicos que nos encontramos en la situación desagradable de nuestra política. Centroamérica vive algo muy particular. Estamos ante una situación que no se veía en Guatemala desde años atrás, y Guatemala es quizás el mejor escenario de lo que sucede en países vecinos. La materialización del problema se dio el pasado miércoles en la moción de condena de la OEA sobre la situación en Nicaragua.

La tensión política desatada a causa de la corrupción y de las presiones entre poderes han llevado a la sociedad a pensar incluso que nuestro modelo de democracia ha fracasado. Aunque esto es algo que sacude a toda la región, no es tan fácil ver que las cosas estén conectadas.
Por un lado, la presión de los Estados Unidos al Triángulo Norte de Centroamérica para frenar la diáspora hacia su país, se hace cada vez mayor. Se acusa a la corrupción de ser la causa de la emigración pero se ha tratado diferente en los países ya que en Honduras y El Salvador se emigra por violencia y en Guatemala por búsqueda de oportunidades.

El ejemplo nuevo es Nicaragua, quien mejor se encontraba hace un año y cuya situación se ha agravado más rápidamente. El régimen de Ortega colapsó en el servicio del seguro social y cuando la manifestación surgió, reaccionó de la forma que muchos vaticinaban, con represión. Desde entonces se ha visto a su gobierno como una dictadura que aunque muchos negaban, venía anunciada desde sus constantes reformas para mantener a Ortega en el poder y anulando la oposición.

Incluso el vecino generalmente mejor visto como pacífico y desarrollado, Costa Rica, ha pasado por momentos difíciles como elecciones populistas y movimientos xenofóbicos contra los nicaragüenses que huyen a su país.

El pasado miércoles en la OEA, se promovió una moción para condenar la violencia del régimen de Ortega y comenzar negociaciones en favor de resolver la crisis. En la mesa, los países del Triángulo Norte se abstuvieron. De El Salvador se esperaba dado que el gobierno del FMLN simpatiza con Ortega en cuestiones ideológicas. De Honduras se veía venir la tibieza dado que el Partido Nacional tuvo un comportamiento reformista similar al de Ortega. Y por el lado de Guatemala, es naturalmente esperado con el giro autoritario que ha tenido el gobierno. En los tres países se ve a los presidentes actuando con propaganda de imagen militar y de policía, que patrulla las calles en los lugares que no son precisamente los más violentos y atacan (en Honduras y Nicaragua) las protestas civiles, cosa que en Guatemala no ha sucedido pero las imágenes transmiten un mensaje similar.

La salida se ve difícil, y seguramente llevará tiempo. Pero es urgente que la sociedad civil de los países se organice a manera de mejorar los controles de corrupción y promover la democracia. Los gobiernos de otros países deben ser parte de esto promoviendo una paz social y un orden de control y apoyo mutuo entre los países. Hemos visto que el modelo de CICIG y MACCIH ha tenido fuertes críticas y resistencia bajo el discurso soberanista. Pero en esto todos deben estar interesados, Costa Rica no podrá seguir recibiendo olas (que aumentarán) de nicaragüenses que busquen refugio sin que facciones xenofóbicas surjan en su política. Estados Unidos seguirá buscando mejorar las condiciones y la estabilidad pero deberá aceptar nuevos enfoques. México como puente comercial y migratorio debe ser un gran interesado.
Estos problemas se desarrollan en medio de asociaciones comerciales como la Unión Aduanera y el libre tránsito de personas. Los países centroamericanos debemos continuar uniéndonos, pero priorizando la democracia a manera de que esta nos ayude a cooperar entre nosotros y a que la presión y el interés por la democracia sea de los cinco países, apoyándonos en conjunto en favor de mantener la paz y la democracia así como los gobiernos hoy se apoyan mutuamente en detrimento de la misma.
Lo hizo Europa, saliendo de un escenario mucho peor al que nos encontramos hoy. Y una vez hay un compromiso multilateral, no es tan fácil comportarse con caprichos autoritarios como los actuales. Esta es una oportunidad, para que una vez se logre salir de las crisis y de los gobiernos represivos, nos unamos para evitar que esto vuelva a suceder. Porque ninguna libertad ni ninguna democracia es eterna si no se cuida.